Hace algún tiempo, haciendo una pequeña limpieza en mi escritorio, encontré una vieja carpeta con unos legajos, manuscritos la mayoría, entre ellos, un viejo poema de amor que escribí hace ya bastante tiempo, mi primer poema de amor para mi primer amor. Creo que todos con el primer amor nos volvemos un poco tontos y exagerados, creemos que ese será para siempre y que jamás encontraremos a otra persona a la que poder amar tanto,La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin. (B. Disraeli), pero mientras lo leía me vino a la mente mil recuerdos y es que en él, intente decirle a esta chica lo mucho que me gustaba y lo inseguro que me encontraba con ella, me vino la imagen de ella bajando las escaleras de la discoteca en la que quedabamos, con su cabello suelto, una minifalda, unos zapatos de tacón, y lo guapa que me parecía, también lo tranquilo que sentía porque no se había olvidado de nuestra cita. Ese fue para mí,el verano del amor.

En definitiva este poema me recordó, ese verano en que me enamoré por primera vez, no está mal para un trozo de papel.



No sé lo que piensas

Cuando callada duermes tu mirada

En mi presencia.

No sabes lo que pienso

Cuando triste me despido

De tu carisma.

No se que decirte

Para que me creas

Sincero y sagaz.

Pero cuando me reflejo en tus ojos

Y acaricio tu cuerpo con mi mirada

Soy sincero, naufrago y enamorado.

Cuando te tengo lejos

No sé si sueño,

No sé que pasa,

No sé que piensas,

Y eso me arroja

Al portal de un sueño

Triste y calcado.